viernes, 24 de agosto de 2007

Lo que la ciencia nos aclara de Dios

Un experimento infantil para enderezar el mundo

Uno de los experimentos más sencillos concebibles nos dice sobre Dios maravillas; y Charles-Eugène Guye, físico, (San Cristóbal, Suiza,1866 - +Ginebra, 1942) fue su artífice.

Hacer click sobre la fotografía para ampliarla.

Aquí lo vemos —abajo, el tercero de la derecha en Solvay, 1927— en una de las fotografías más famosas de todos los tiempos: la más impresionante colección de talento científico que posara para el fotógrafo. Entre otros están los fundadores de la física cuántica y el relativista más famoso: Max Plank, H. Lorenz, Madame Curie, Shroedinger, Heisenberg, Dirac, Einstein, Niels Bohr, W. Pauli… Y Guye.

Y Guye, famoso por haber sido el primero en demostrar el incremento de la masa con la velocidad merece una fama mucho mayor ―que el futuro sin duda alguna habrá de otorgarle― por haber ideado un experimento de simplicidad infantil. Un experimento mental que habremos de repetir aquí siguiendo los lineamientos de Pierre Lecomte du Noüy en su famoso "bestseller" de 1948: "El Destino Humano".

El genio requiere elementos, y para fortuna de Guye todos estaban dados: un conocimiento adecuado del átomo y de la composición atómica de la materia; de la composición atómica de las células vivas y de las moléculas. La teoría de la probabilidad existía ya desde Pascal, y oportunamente para sus necesidades la mecánica cuántica; además, por supuesto, del irritante para cualquier ser pensante como él: la ridícula teoría de Darwin tenía ya más de 80 años.

¿Qué tan probable es la aparición espontánea de la vida? Una célula viva tiene dos características que la diferencian de la materia inerte: estructura y... vida.

La vida en sí rebasa toda comprensión, pero la estructura, la estructura molecular por medio de los átomos es algo que puede estudiarse como un edificio atómico. El mundo microscópico es tan pequeño que 10.000 células vivas caben en la cabeza de un alfiler. Una célula es, sin embargo, demasiado compleja. Ah, pero las células tienen componentes propios: un promedio de unas 30.000 moléculas de proteína por célula, lo que arroja 300,000,000 moléculas poblando la cabeza de un alfiler.

A pesar de su pequeñez siguen siendo excesivamente complejas. Una molécula de proteína está compuesta de cuatro elementos distintos como mínimo, lo que obliga a cuatro átomos diferentes a participar en su construcción. Pero la idea de establecer la probabilidad de que una estructura así de sencilla se diera por azar era atractiva. Y los resultados previsibles la hacían tan improbable que aún una molécula imaginaria simplificada a tan sólo dos átomos para efectuar los cálculos la arrojaban a los terrenos de lo imposible.


Ponga a su niño a trabajar

Con tan sólo dos átomos en vez de cuatro, representados por bolitas blancas y negras y colocados ordenadamente en un tubo de cristal taponamos uno de sus extremos, y en el otro colocamos un recipiente de cristal lo suficientemente grande como para mezclarlos en él. La separación de colores será total en un principio, para lo cual meteremos primero un color y después el otro. Ahora damos comienzo al experimento haciendo que caigan todas las bolitas en el recipiente y lo agitamos hasta que la mezcla quede de un color gris uniforme.

Intentemos ahora regresar todas las bolitas al tubo ―agitando y regresando; agitando y regresando― hasta lograr que queden perfectamente separadas de nuevo: todas las blancas de un lado, y todas las negras el otro. ¿Quiere intentarlo?

Por supuesto que es un absurdo, podríamos usarlo para dar una idea del imposible.

Además, una separación a tal grado absoluta no conduce a nada real; sin embargo, Guye dio en el blanco, ya que la estructura de la vida es en extremo asimétrica; entendiéndose por asimetría su ordenamiento; y la dificultad del caso como la de salir por medio de agitaciones y reenvasamientos sucesivos del gris uniforme hacia una estructura diferenciada; y para el caso que nos ocupa casi tan diferenciada como la teníamos en un principio.

Al partir de una separación total de colores teníamos una asimetría equivalente a 1. Veámoslo así: con esa separación si metemos la mano entre las blancas con la idea de sacar una blanca nuestra probabilidad será siempre de 1; igualmente si metemos la mano a sacar una negra de entre las negras. Pero, después de haberlas mezclado bien nuestra probabilidad de sacar ya sea una blanca o una negra sería de la mitad de 1, o sea de 0.5. ya que tenemos tan sólo dos posibilidades. La asimetría variará, por tanto, entre 0.5 y 1.

Para tener una idea que la dificultad del problema que nos planteamos, el grado de asimetría de una molécula de proteína no será tan extremo como uno, ¡pero sí lo es de 0. 9!

Percibimos de golpe que los cálculos no son necesarios. Si una sola de las 300,000,000 de moléculas que caben en la cabeza de un alfiler resulta como producto del azar, imposible, pretender que aparezcan dos sobre las mismas bases equivaldría al imposible al cuadrado.

Ahora tiene usted una idea de la importancia de lo que Guye se propuso sin tener que seguirlo en sus cálculos. Los resultados, sin tener que platicárselos numéricamente demuestran la imposibilidad de que la vida surja por azar…¡Y mucho más! Demuestran que no puede haber milagro mayor que el orden que nos rodea. El mayor de los milagros se llama: ORDEN.

Para contrarrestar, si posible fuera, hubo quien escribió un libro sobre el orden en el universo que tituló “El Relojero Ciego”. Le presentaron un segundo reloj; pero él, fanático, se quedó incólume. Después le trajeron un tercero, y un cuarto… pero él seguía CREYENDO. En un acto desesperado hubo quien pretendió HACERLE VER que para hacer un reloj, además de ojos, se requerían ideas, y manos. ¡Todo inútil! R. Dawkins, como verdadero hombre de fe en lo que él llamaba evolucionismo, insistía inquebrantable en sus creencias afirmando abiertamente su convicción de ser tan sólo un NO CREYENTE, un hombre de ciencia dado a toda INCREDULIDAD, repudiando toda CREENCIA religiosa, y tan sólo dado a alargar las eras, y los años por millones, cuantos fueren necesarios, para hacer que aparecieran los relojes, y los seres todos, y las cosas todas…

Las Teorías, como las idioteces, no presentan problema en sí; el problema está en encontrarles su lugar.


El orden es más que un milagro, es presencia de Dios

…con el fin de que buscasen la divinidad,
para ver si a tientas la buscaban y la hallaban;
por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros;
pues en Él vivimos, nos movemos y existimos.
(Hechos de los Apóstoles. 17:27-28)

A la luz de estos hechos, el viejo decir de que no cae la hoja de un árbol sin la voluntad de Dios se queda corto. ¡Pero muy corto! Si la aparición de una sola molécula se ve imposible sin la voluntad de Dios, ¿de dónde iba no digamos ya a caer, sino sólo a aparecer toda una hoja entera? Porque en Él tiene también la hoja que vivir, como caer, como existir.

Cuando Él dio a Moisés Su Nombre como «YO SOY», implicó «SÓLO YO, nada ni nadie más puede EXISTIR SIN MÍ». La existencia es SU EXCLUSIVA. Recordemos Sus palabras: «YO SOY QUIEN SOY: Así dirás a los hijos de Israel: EL QUE ES me envía a ustedes». Y mejor que nunca ahora, gracias a Guye, podemos constatar y hasta entender, porqué nada puede existir sin Él. Tenemos que aceptar que sólo ÉL existe. Y entender el porqué sólo Él puede comunicar Su Orden y con ello su existir para que TODO pueda ser en Él, con existencia participativa de la única Existencia, su Existencia. La Suya. No hay salida al más fundamental de los hechos.

Cuando alguien te pida que le demuestres la existencia de Dios, pídele que te demuestre la suya sin Él. ¿Porque en dónde estaba cualquiera hace tan sólo 100 años? ¿Y dónde estará dentro de 100? ¿Y a eso le llaman existir? ¡Empeña tu palabra de que estarás vivo dentro de cinco minutos! No puedes, ¿y a eso le quieres llamar existir? Prolonga tu vida ante la muerte irremediable ¿Y a eso le llamarás existir? Ni te llamaste a la existencia ni te pertenece, pertenece sólo a su Dueño, ¡y visto está que no eres tú!

Y la ciencia te dirige a Él también por medio de otro concepto, el de la energía. Y el de una energía infinita. Del gran físico Richard Feynman extraigo un párrafo, dice: «Para dar una idea de cuanto más fuerte es la electricidad que la gravedad, considere dos granos de arena en una playa de un milímetro de diámetro cada uno, y separados a treinta metros de distancia. Si la fuerza entre ellos no estuviera equilibrada, si todo atrajera a todo en vez de que signos iguales se rechazaran, de manera que no hubiera cancelaciones, ¿qué tanta fuerza habría? Habría una fuerza de tres millones de toneladas entre ambos.»

También los explosivos modernos nos enseñan, son devastadores, y su energía es liberada por un mero rearreglo de sus electrones. ¿Y las bombas nucleares? Liberan su energía con un mero rearreglo de nucleones. Así tambien nos da la ciencia un atisbo práctico del poder de Aquél por Quién vivimos, en Quién vivimos, nos movemos y somos.

¿Cuando había usted escuchado todo esto? La verdadera ciencia nos la esconden, porque "La verdad os hará libres" (Sn Juan 8:32) y la mentira esclavos. La verdad ha sido y será siempre católica, y como lo dice la Biblia que establece: Que el hombre fue creado PERFECTO (como que Dios es un Creador Perfecto y nos creó a 'Su Imagen'); que hubo LO CONTRARIO a la evolución: LA CAÍDA en naturaleza y gracia por el pecado original: "La Escritura no puede fallar" (Sn Juan 10:35) Es por ello que ningun papa, ningún concilio, ninguna secta puede cambiar LA ESCRITURA. Piense... ¿A que verdad tendrán derecho los descendientes del mono? LA DICTADURA, LA TIRANÍA SE ABRE PASO POR LA MENTIRA, SE APUNTALA Y SE CONFIRMA EN LA MENTIRA. Proviene de los hijos del Diablo (Juan 8:44) COMO TODAS LAS SECTAS --¿Quién les abrió la puerta?


«…pero si es de Dios, no conseguiréis destruirles. No sea que os encontréis luchando contra Dios.» Y aceptaron su parecer. (Hechos 5:39)


Las consecuencias de esto son simplemente absolutas, ¡y que gran don es el santo temor de Dios!

Rechazamos a Dios con la herejía (rechazo a la verdad) y el pecado, y éste tendrá siempre consecuencias tan serias como ya lo manifestó el Diluvio Universal. Recordemos la suerte de Sodoma y Gomorra, y entenderemos porqué los promotores de los vicios rechazan la verdadera ciencia como rechazan la verdadera fe, y queda en claro la razón del escondrijo de los promotores de los vicios en la falsa ciencia y en las sectas, y el odio a Dios a quien por preferir el vicio se teme sin quererlo amar.

Del rechazo de los judíos a Cristo y al evangelio que los condenó, y del cumplimiento de la sentencia en el año 70 con la destrucción de Jerusalén y del Templo habla la historia. Rematados de nuevo el 135 de nuestra era por los ejércitos de Roma han dejado en claro que donde no ha habido conversión se ha desatado el odio, sin otra alternativa que la destrucción, y todas las pruebas históricas del castigo pasado están como recordatorio en su lugar histórico.

El Apocalipsis habla del destino de la Gran Babilonia, así llamada por el Talmud de Babilonia de su rechazo a Cristo. La Gran Ramera situada sobre muchas aguas, las naciones, señalando lo que se avecina por la continua judaización del mundo, con su materialismo, vicio despiadado, falsa ciencia y sectas. ¡Como que por todos los medios se sigue promoviendo el pecado!

¡Que absurda democracia la que tiene al pecado por rey, y por emperador al vicio!

Basta con que El Dador de Cuanto Existe se aparte un poco y sobrevendrán todos los males, como cuando nos apartamos de Él y tenemos que sufrir las consecuencias. No son tragedias sin causa, y la ceguera que nos impide verlo lo agrava.

Se empeñan en falsos diagnósticos para el calentamiento global, y en retar a Dios. ¿Dónde estará el límite de los castigos sino en el arrepentimiento y en la conversión? El diagnóstico errado es la muerte del paciente, donde el paciente es el mundo. ¿Habrá algo más importante que la predicación del Evangelio?

Gracias a un experimento infantil vuelve la ciencia, se expulsa la ignorancia; la oración se vuelve más importante que la política, la santidad que el genio, la caridad que el dinero. Podemos volver a la enseñanza fructífera de la historia que un libro reciente retoma del «Genio del Cristianismo» en un adicional «Como la Iglesia Católica Construyó la Civilización Occidental»; actualización del tema por Thomas Woods del libro inmortal de François René de Chateaubriand.

Volvemos al camino para un desarrollo científico real, en católico, del que la tomada de pelo más majadera nos sustrajo a perder décadas por el mito del mono humanizándose; y que nos condenó al enchangamiento con sus repercusiones que varían, desde el zoológico hogareño, hasta el delito selvático en ciudad. La sana dependencia de Dios como convicción necesaria al ordenamiento social, al respeto a la verdad y a la ley fueron duramente socavados por la ridícula mitología de Darwin. Por algo ha sido el autor más admirado por Carlos Marx y por todos los revolucionarios.

¡Y a que enorme pérdida de tiempo, y de esfuerzo científico ha llevado!

Con su «Genio del Cristianismo» recordó Chateaubriand a su tiempo, y hasta al nuestro, que lo que hizo grande a Europa fue la Iglesia; y su genio, el porqué se decía que lo que Napoleón fue a las armas Chateaubriand lo fue a las letras de Francia.

Una verdad irrefutablemente sencilla debe salvar de su torpeza a las ciencias. Por ella la plegaria humilde es la necesidad más práctica, la moralidad y la justicia propias de la caridad cristiana la única exigencia. Dar más que recibir, es más que honestidad, sapiencia.

El gran interés de la mente se desplaza del objeto común de las ciencias a Dios, porque una prueba de sencillez infantil da la voltereta a la soberbia humana devolviendo la ciencia a sus manos.

¿Será necesario insistir en que, siendo el orden prueba de Dios jamás se vio tan claro e impresionante hasta que Guye metió los cálculos del átomo hasta la molécula?

Un experimento de niños para enderezar el mundo…

¡Y una prueba infantil para enderezar a la ciencia!

2 comentarios:

Rafael Ángel Marañón dijo...

¡Formidable apología!
El pecado aborta cualquier cosa que se proyecte en un orden
El pecado es AMARTIA, es decir, contra el orden, y por tanto descabala los proyectos más benéficos. Es ANARQUÍA, no libertad.
Del caos no sale orden, si una fuerza externa no trabaja para ello.
La hay, y se llama DIOS EL CREADOR y mantenedor de vida y orden
Hasta es vencedor de los que quieren establecer el desorden, que es el método empleado por el enemigo para hacer esclavos a los creados y a la Creación
Por eso dice San Pablo que la Creación está como con dolores de parto esperando la redención conjunta con los hijos de Dios.
¡Que hermoso es Dios! Es dicha eterna para los que le aman.
Rafael Marañón
Granada

Domin-Omega dijo...

Si hay un error en el mundo está en la polarización del hombre. Fundamentas todo en certezas católicas y cristianas; un fuerte egoísmo religioso que causa ceguera y necedad. El hombre puede venir del mono y aun así haber sido creado por dios. La vida pudo surgir en la tierra como producto del residuo de algo más, algo remoto en el tiempo, pues el tiempo tanto atrás como adelante no tiene límites y aun así ser producto de un diseño, ya siendo autónomo o influido por una línea arquitectónica; todo puede ser verdad al mismo tiempo. Que la biblia dice esto o que un santo dijo lo otro, no es más que producto de la misma experimentación humana; tienen la misma credibilidad todos los santos, videntes, científicos, artistas o teólogos. El universo es dios y nosotros lo sentimos y manifestamos, con la ciencia con el arte y también con la religión, pero nada es tan cierto en realidad, toda creencia, sin importar su sustento cabal o experimental, requiere en el último de los casos, para ocupar un lugar en nuestra mente, de un acto de fe; lo anterior a dicho acto de fe, el método, es lo que hace la diferencia. No debemos polarizar ésta experimentación o le deformaremos el rostro al universo con tal de vernos reflejados en él.